12/06/2009
David entró en la historia en el verde césped
En junio de 2002, el unquillense David Nalbandian apenas tenía 20 años. Algunos resultados ya lo habían hecho figurar en las primeras planas de diarios europeos, pero por el momento rondaba el puesto 28º en el ranking mundial. Justo esa (28º) fue la preclasificación en su primer Wimbledon, su debut en la Catedral del tenis mundial. Pasó el debut en cuatro sets con triunfo sobre el español David Sánchez por 6-4, 6-3, 4-6 y 7-5. En segunda ronda le hubiese tocado el estadounidense Pete Sampras, si el suizo George Bastl no lo sacaba en cinco sets. Para David, Bastl fue un trámite: triple 6-2. "Prefiero a los sacadores", dijo sobre el australiano Wayne Arthurs, a quien derrotó por 6-4, 7-6, 2-6 y 7-6 para pasar a la segunda semana en Londres. En cuartos, el ecuatoriano Nicolás Lapentti fue un poco más difícil: 6-4, 6-4, 4-6, 4-6 y 6-4; y por la instancia, sufrió más ante el belga Xavier Malisse en semifinales, antes de vencerlo por 7-6, 6-4, 1-6, 2-6 y 6-2, en un partido interrumpido por la lluvia y pleno de emoción. Fue el día de la foto histórica arrodillado, llorando en el césped. Así llegó a la final. Hubiese sido justo que no debutase en el estadio central justo en el partido decisivo. Su primera vez en el mítico court del All England fue ante Lleyton Hewitt. El sueño del tenista es vencer al número uno del mundo, en la final de Wimbledon, la Catedral del tenis. No pudo ser, perdió por 6-1, 6-3 y 6-2, pero David entró en la historia y no dejó nunca más ese lugar.